Lápices Eberhard Faber:  inicios y sus curiosidades.

El lápiz más antiguo que se conserva y que pertenece a la colección privada de Faber-Castell, fue encontrado en la cubierta de un tejado en Alemania, en el siglo XVII.

Para comenzar, vamos a definir qué es un lápiz:

Independientemente de otros instrumentos utilizados en la escritura y dibujo, desde hace varios miles de años (plumas de aves, estiletes romanos, pinceles, cañas, carbones, etc.), el lápiz base (existen también los de colores), tiene una mina hecha de polvo de grafito (material que fue descubierto por primera vez en Inglaterra), mezclado con arcilla y un leve porcentaje de cera que, una vez calentado en un horno, le confiere distintas durezas para los propósitos en los que requiramos un aporte determinado; unas veces para uso técnico, que serán los de más dureza y otras más blandas, para trabajos artísticos. Cabe decir, que la gran mayoría tiene la mina encastrada en madera, para su mejor protección y afilado correcto.

Al principio, la mina se cubría con pieles de animales, siendo en el siglo XVIII, cuando los italianos decidieron envolverla entre dos listones de madera estrechos y longitud de un palmo de la mano para su mejor manejo y durabilidad.

Los lápices más conocidos en la actualidad, son los alemanes, ingleses, franceses y japoneses (Faber, Derwent, Conté y Mitsubishi), pero hay una historia que se ha quedado ahí, olvidada,… y que, por su peculiaridad transfronteriza entre Alemania y Estados Unidos, arroja unas combinaciones sobre el desarrollo técnico del lápiz y sus posibilidades que no debemos dejar pasar, ya que su importancia es significativa y ha aportado mucho beneficio para el avance de este instrumento tan necesario de comunicación.

Nos situaremos en el pueblo de Stein, cerca de Nüremberg, Baviera (ahora Alemania), en 1761. Casper Faber, empezó a fabricar y comercializar lápices desde allí, siendo sustituido en 1784 por su hijo Anton Wilhelm Faber (desde ahora lo llamaremos por su sello en los lápices A.W. Faber), esta fábrica se llamó A.W. Faber Company, englobando dos generaciones más de los Faber a lo largo de su vida mercantil.

Foto de la familia Faber a finales del siglo XIX.

El biznieto de Casper Faber, Eberhard Faber, se mudó a Nueva York para administrar una sucursal subsidiaria de A.W. Faber Company, concretamente en Manhattan, fabricando (además de la importación y comercialización de lápices hechos en Baviera), gomas elásticas y de borrar, ampliando así las operaciones que tenía encomendadas.

En 1861, abrió su primera fábrica de lápices hechos en los EE.UU., en 42nd Street, que fue devorada por un incendio en 1872, y en cuyos terrenos se encuentra actualmente la sede de las Naciones Unidas. Posteriormente, trasladó su fabricación estadounidense al barrio Greenpoint de Brooklyn, aunque mantuvo su oficina de ventas en Manhattan.

Ebehard II Faber

«Los dos hermanos menores se pelean amargamente entre ellos».

Eberhard Faber, murió en 1879 y sus hijos Eberhard II, Johann y Lothar Wilhelm Faber, se hicieron cargo de la empresa, que empezó a entrar en conflictos con la principal de Alemania. Eberhard, Lothar y Johann luchan por el éxito de la tradición familiar, pero son competidores poderosos. Como dijimos, en 1861 Eberhard comenzó su propia producción en Nueva York.

En 1879, Johann, su hermano medio, también estableció su propio negocio de lápices en Nüremberg. Los dos hermanos menores pelean amargamente entre ellos y con el mayor, Lothar, que todavía dirige la fábrica en Stein. Tras varios años, se separó de A.W. Faber Company, pasando a llamarse E. Faber Pencil Company en 1898 y finalmente como Eberhard Faber Pencil Company en 1904.

Primera sucursal distribuidora de los lápices de A.W. Faber de Nüremberg (Manhattan, New York). EE.UU. mediados del siglo XIX.

Primera fábrica de lápices (42nd Street), de Eberhard II Faber antes de la separación con A.W. Faber de Nüremberg y el incendio que acabó finalmente con ella. EE.UU. 1861.

En 1924, Eberhard Faber Pencil Company tenía oficinas de ventas en Nueva York, Chicago, San Francisco, Boston, Filadelfia, Atlanta y Dallas. La fábrica permaneció en su ubicación de Greenpoint hasta 1956, cuando trasladó sus operaciones y sede a Wilkes-Barre, Pensilvania. En 1987, Eberhard Faber Pencil Company fue vendida a A.W. Faber-Castell.

La segunda parte de la historia de los lápices Eberhard Faber, versará sobre los productos importados a los EE.UU. desde Baviera (actual Alemania), en el siglo XIX y los fabricados por la propia marca en sus inicios. Debemos destacar el lápiz BLACKWING 602, utilizado por los dibujantes de la compañía Wagner (Bugs Bunny), y Disney, con un numeroso consumo de estos lápices para sus grandes producciones entre 1934 y 1986.

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¿Qué te parece la evolución? ¿No es increible que tan solo cuente con un par de cientos de años de existencia?

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